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viernes, 18 de abril de 2014

"Rencor, amor y París"

"Rencor, amor y París"

Tarde en la playa de Samil. Sentado en la arena blanda. El sol comienza a despedirse con un tono rojizo sobre un cielo despejado. Dos chicos corriendo por la orilla charlando de cualquier cosa que se les pase por la cabeza. Una chica morena de pelo largo, negro, sujeto por una coleta juega con su perro tirándole un palo al agua, entre risas y caricias. Romeo and Juliet de los Dire Straits sonando en mi mp3.

Curiosas las cosas que se pueden llegar a hacer por amor... Eso si tu ex no se va con tu mejor amigo... su única defensa que ya no le hacías caso y que pasabas de ella... Malditos hijos de perra...

Por suerte para mi me toco un millón de euros en la lotería y mañana me marcharé a París de viaje. Siempre quise ir a la ciudad del amor. Siempre pensé que iría con mi chica. Los dos arderíamos en deseo e ilusión por nuestro amor. Pero no será así. La realidad siempre suele estar poco hecha y algo fría.

Me levanto y me quito mis Ray-Ban. Absurdo llevarlas, el sol ya se ha marchado. Subo al paseo y me siento en una cafetería. La joven camarera rubia se acerca sonriente, con su camisa medio desabrochada en un jesto de desesperación por captar la atención de algún cliente que mire sus grandes tetas, juntas y semidesnudas. Conmigo lo ha conseguido. Le suelto una sonrisa estúpida y le pido un café. Se marcha moviendo el culo como si le acabara de pedir un baile. En frente puedo ver a una señora escandalizada por mi conducta hacia la chica. Su mirada de desaprobación con ojos abiertos y boca abierta consiguen que me ria y le salude lanzándole un beso. La señora se ruboriza y me llama cerdo sin pensar. Su amiga o quizás su compañera sentimental me mira y le dice que se calme.

Vuelve la camarera con mi café. Me dice que ella misma me lo ha preparado con todo su cariño... Le digo que no se moleste que me he cansado de chicas sugerentes que te venden su amor, hasta que dejan de usarte como un juguete al que abandonar cuando ya te has cansado. La camarera me tira el café y me dice que me largue. Jaja parece que di en el clavo. Le digo que se tape las tetas, no vaya a coger un constipado. Lo siguiente que vi fue la taza y el plato volando cerca mia. Adios al café.

Llego a mi casa y me doy una ducha. Aun sigo oliendo a café. Mañana cogeré el tren de las 7:00 AM dirección a París.

Cuando llego al tren una cara conocida. La chica que ayer estaba jugando con su perro estaba ahora delante mia, arrastrando una maleta que parecía pesada.

-¿Quieres que te ayude a llevarla?- le dije a la chica con una sonrisa. Ella también sonrio y me contesto con cierta timidez -Si me ayudas te lo agradeceré etérnamente. Hace poco tuve una lesión en mi brazo derecho y con la izquierda soy muy patosa- La chica sonrio mientras me dejaba coger el mango de la maleta. -¿Vas a París?- me dijo ella. -Pues si, he decidido escaparme unos dias- le contesté. No nos dijimos nada mas hasta que llegamos a su asiento. Pongo su maleta en el compartimento, encima de su asiento y me despido cortés y con una sonrisa. Ella me da la mano y me dice que se llama Vanesa. Yo le devuelvo el saludo y le digo que me llamo Jesús. Le digo que tendremos un viaje largo si necesita charlar solo tiene que decirmelo. Ella me contesta lomismo. Sin mas me voy a mi asiento que casualmente, está en la misma fila que ella. No se si os habéis fijado pero el plástico o cristal que está encima de los asientos donde van las maletas, refleja el resto de asientos que están delante tuya.

Allí estaba ella, cogiendo su mp3 y reclinando su asiento. Nuestras miradas se volvieron a cruzar y otra sonrisa me volvió a regalar. Vanesa... apenas se nada de ti y ya no puedo dejar de mirarte a traves de este cristal o plástico que me muestra tu reflejo... Si dejo volar mi imaginación empiezo a pensar en mil situaciones en las que sufrimos un accidente, secuestro o situación en la que los dos nos juntamos y empezamos una historia. Me pregunto que estarás escuchando... Yo aquí estoy con mis Dire Straits escuchando mi Romeo and Juliet.

Unas cuantas horas mas tarde me levanto y me voy a las máquinas de café del tren. Selecciono un capuccino. Mientras espero a que termine de hacerlo un "hola" dulce, alegre y cargado de ternura me hace cerrar los ojos para coquetear con los fantasmas del pasado durante unas decimas de segundo. Me doy la vuelta y le saludo.

-¿Vas a tomar un café?- Le pregunté con una leve sonrisa... -Si, me apetece un capuccino- me dijo vanesa quitándome una pelusa de mi chaqueta. Los dos sonreimos, mi café ya estaba listo. Lo cogí y se lo di a ella -Toma, te invito al mio- le dije. -Muchas gracias- me contestó. Intento pagarme el siguiente café pero me negué en rotundo.

Comenzamos a hablar. Me contó que hacía unos meses que lo había dejado con un chico. Al parecer pasaba de ella y le hacía más caso a otras mujeres que a ella. Se canso y lo mando a la mierda. ¿De que me sonará todo esto?... Le digo que mi ex se fue con mi mejor amigo, me dejó por que decía que pasaba de ella y que no le hacía tanto caso como antes. Vanesa comenzó a reirse y a decirme que lo sentía, que no era para reirse pero que no lo podía evitar. Una chica curiosa por lo menos. Entre bromas le dije que me parecía bonito que se riera de mi desgracia, a lo que ella me contestó que no lo hacía queriendo que ni siquiera sabía por que se reía.

Nos tiramos como media hora hablando de tonterías sin nada concreto hasta que los dos volvimos a nuestros asientos. Ella estaba cansada y me dijo que iba a dormir un poco, que aun nos quedaban diez horas de viaje. Así fue, pude ver desde su reflejo como se iba quedando dormida. Su rostro era precioso. Su pelo negroy sus ojos oscuros con un brillo especial. Quizás ese brillo solo lo podía ver yo. Yo decidi acompañarla en este tren que se había convertido en un sueño del que no me quería despertar ni separar.

Un pitido me despertó. Bienvenidos a París dijo una grabación. Mi destino, mire al reflejo de Vanesa pero no estaba... me levanté y empecé a buscarla entre la gente que se movía. Al fin pude verla, estaba quieta en el pasillo. Mirando para mi con sus manos en sus caderas y una sonrisa. Creo que quiere que le baje la maleta. Bajé su maleta y salimos del tren. -Bueno, ya hemos llegado. Fue un placer conocerte- le dije a vanesa. -lo mismo digo, si quieres te doy mi teléfonoy nos vemos por París- Dijo Vanesa sacandoel movil de un bolsillo. -No- le contesté -Hagamos un trato, si nos volvemos a encontrar en nuestra vida haremos algo los dos. ¿Qué te parece?- Le dije. -Me parece perfecto, que sea el destino quién nos una si tenemos que estar juntos-. Sin más nos dimos dos besos y nos marchamos cada uno por nuestro camino.

Después de dar varias vueltas por la ciudad llego a un hotel llamado "Jardin des plantes". Entro y pido una habitación. Me pregunta si tengo maletas. Le contesto que no. Si supiera que ahora mismo me sobra el dinero... tengo un millón de euros en el banco. Subo a mi habitación y me tiro en la cama. Tengo esa manía cuando entro en mi habitación de hotel. Probar la cama. Al rato voy al minibar y veo que no hay bebidas... iré a recepción a decirles que me llenen la nevera.

Al abrir la puerta no pude dar crédito. Un escalofrío recorrió mi espalda al verla... -Vanesa- dije apenas susurrando. Se giró, sonrió y se lanzó a darme un abrazo -¡Jesús!, pensé que no te volvería a ver y ya me estaba arrepintiendo por dejarte marchar- me dijo mientras me estrujaba entre sus brazos. Yo me quedé paralizado -Pues parece que tendremos que hacer algo... ¿Qué te parece si te invito a comer?- le dije mirándole a los ojos. -Pues me parece perfecto, primero deja que me de una ducha y ya estoy lista- me dijo corriendo a su habitación -Yo haré lo mismo, pasaré a buscarte en media hora- le dije mientras cerrabamos las puertas.

No me lo puedo creer... Mi corazón latía a punto de darme un ataque al corazón, el escalofrío había vuelto, esta vez paseándose una y otra vez por mi espalda. Una alegría que parecía muerta resurgió y me hizo sentirme bien y contento. Me duché, me vestí y fui a llamarle a la puerta. No se muy bien que hacer ni que decir solo que quiero impresionarla y que se sienta lamujer más feliz del mundo.

La puerta se abrió y para mi sorpresa solo una toalla tapaba su cuerpo. Su pelo mojado y su siempre dispuesta sonrisa me invito a entrar. Me dijo que me sentara mientars se iba a vestir. Allí estaba yo, sentado en un sofá, esperando a que ella se vistiera. Me sorprendió al ver que en cinco minutos ya estaba lista. Se había puesto un vestido corto de flores apropiado para este calor que nos golpea en primavera. También llevaba unas sandalias y su pelo ya seco echado hacia atrás. -Estás realmente preciosa Vanesa- le dije al verla -Vaya muchas gracias, lo mismo puedo decir de ti-.


 Salimos del hotel y caminamos hasta cerca de la torre Eiffel. Entramos en un restaurante y pedimos algo para comer. Hablamos de todo, nuestros gustos, aficiones y todo lo que nos gustaría hacer en esta vida. Me dijo que le apetecía viajar, perderse durante un tiempo conociendo distintos países y distintas gentes. Le dije que yo estaba haciendo eso ahora mismo. Durante un tiempo indefinido pensaba irme sin billetes de vueltas solo de idas. Me dijo que le encantaría hacer eso pero que ahora su familia estaba mal económicamente y ella habia conseguido un trabajo como profesora de castellano. Aun no le dije que me tocó la lotería. Quiero que me demuestre que me quiere y que podría arriesgarse a una locura sin importarle mi cuenta bancaria. Al terminar la comida salimos y yo decidido a hacer algo que pense que jamás volvería a hacer. Saqué un pañuelode mi bolsillo y le vende los ojos. Le pregunté si confiaba en mi y me dijo que si, con la mayor decisión que jamás había escuchado. La cogí de la mano y ella me la solto para agarrarse a mi cintura y empezar a caminar. No pude evitar sonreir de felicidad. Fuimos a una creppería donde pedí dos creppes de nutella. Espero que le guste. La lleve a ciegas a la explanada de los camps de mars. A nuestra izquierda la torre Eiffel. Le quité la venda y al mirar a su alrededor una lágrima salió de su ojo derecho. Se había emocionado. Le dije que no se pusiera triste, a lo que me contestó que no era tristeza si no que nunca nadie había hecho nada por ella. Que lo máximo que habían hecho los chicos había sido aprovecharse de ella y utilizarla. Le dije que yo no lo haría, que no sabía por que, pero la quería más que a nada que hubiese querido antes. En tan solo dos dias había sentido más en mi corazón que todos los años al lado de otras mujeres. Ella se abrazó a mi y me beso... Me había besado millones de veces con diversas chicas pero sin duda aquel fue el mejor beso de toda mi vida. Pude sentir su amor recorriendo todo mi cuerpo mezclándose con el mio. Después de un rato nos miramos a los ojos y le di el creppe. Se volvió a reir con esa sonrisa que solo ella puede tener y me dijo que no quería volver a separarse de mi por nada en el mundo. Le digo que la quiero y que me acompañe en mi viaje, que nos perdamos los dos por el planeta en adelante. Me dice que le de tiempo, que necesita mandarle dinero a su familia. Su madre y sus dos hermanos están en el paro y ella es la única que ha encontrado trabajo. Decido contárselo. Le digo que me tocó la lotería que no se preocupe por el dinero que nunca más será un problema... y así fue... Veinticuatro años después seguimosjuntos. Hemos pasado por muchas sitauciones en estos años pero todas han sido maravillosas a su lado. Tenemos tres hijos dos chicos y una chica y seguimos besándonos como hace veinticuatro años con la torre Eiffel de testigo y una vida por delante. Junto a mis hijos la quiero más que a nada en este mundo y por ellos daría lo que fuera necesario. Ahora me acuerdo de mi ex y de mi mejor amigo... quizás os guste saber que no duraron un mes y que ella al enterarse de que era millonario quiso volver a intentarlo... dio la lata un tiempo hasta que encontró a un chico que la hizo feliz el resto de su vida. De mi mejor amigo no he sabido nada. Sin más deciros que a veces me encantaría detener el tiempo para no envejecer y vivir todo el tiempo del mundo con Vanesa pero también entiendo. Que todo lo malo que nos vaya pasando en la vida no es más que un aprendizaje para que un dia llegue nuestra felicidad y la disfrutemos como nunca.
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