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jueves, 27 de junio de 2013

La llama de hielo, capítulo 1x05 "Lógica impulsiva"


LA LLAMA DE HIELO

5.-“Lógica impulsiva”

«Las consecuencias son resultados inevitables cuando las decisiones ya se han ejecutado.»

Arrodillado desde el suelo, sin frío, con la respiración agitada, el corazón quería romper mi pecho y escaparse a algún lugar seguro, el cañón de la MP44 listo para gritar una ejecución solicitada. El final, mi final estaba ahí, no había salida hasta que un giro del destino hizo que todo cambiara y se tornara de un color completamente distinto. Caprichoso el destino siempre contrario a lo que uno espera o lo que cree que sucederá con seguridad. Rompiendo las lógicas humanas, convirtiéndolas en simples retales en papel mojado y pisoteado. De la puerta principal llegó hasta nuestros oídos el sonido de la libertad. Un sonido seco y antiguo como solo podía tener una vieja y pesada puerta de hormigón. Se había abierto ante la atenta mirada de todos los que habitábamos el bunker. De ella una sombra tambaleante, sin fuerzas y algo apresurada comenzó a moverse hacia nosotros. Un seguidor de Juan se aproximó al pasillo apuntando con su MP40 hasta que vio quien era y bajó el arma. Era el alcalde, con los ojos ensangrentados, la infección se había apoderado de él, ya no le quedaría mucho tiempo de vida. Su tono de piel pálido, con las venas marcadas en un azul oscuro, heridas por toda la piel como llagas. Sus ojos... la sangre sale de ellos como si fueran lágrimas.

-¡Está todo perdido!, ¡está todo muerto... todos muertos!, ¡no queda nada ya!- Gritaba el alcalde mientras se acercaba al seguidor sin nombre de Juan.

La gente se quedó boquiabierta al ver el estado en el que estaba el alcalde, sería el momento perfecto para darle un codazo en los huevos a Juan, tirar del arma hacia abajo mientras me levanto y rematar la jugada dándole un golpe seco en la garganta. Tengo que ver si tiene el dedo en el gatillo. Miro a Alex, también me está mirando le indico con los ojos que voy a hacer algo. No sé si me habrá entendido ha puesto una cara rara. Espero que sí. Muevo lentamente la cabeza y observo que el dedo no está en el gatillo, el muy gilipollas está mirando al alcalde. El punto de distracción perfecto. Todos han bajado las armas y están mirando para él.

-¡Tengo hambre, ahí fuera no hay comida y hace frío, mucho frío!- Dijo el alcalde acercándose al hombre con la MP40.

El alcalde se pegó al seguidor de Juan, un principio de desfallecimiento en sus piernas sin fuerzas hacen que el hombre suelte su MP40 y agarre al alcalde. Entre gemidos el alcalde le muerde en el cuello y le arranca un trozo de carne. La visión y el grito del mordido eran horribles, como la carne se fue separando de su cuello hasta quedar en un trozo ensangrentado en la boca del alcalde. Masticando con cierto placer en su rostro le empezaban a caer trocitos manchados de sangre por su barbilla, resbalando por su sucia camisa hasta caer en el suelo. El herido se echó las manos al cuello para parar la hemorragia pero estaba difícil, la sangre salía de su cuello como si fuera una fuente. Algunos se acercaron a él para ayudarle pero era inútil, su cuerpo iba empalideciendo y sus ojos iban pasando a un tono grisáceo sin vida. Los gritos se hicieron dueños en aquel momento, mi momento. Con movimientos rápidos clavo mi codo en los huevos de Juan, quien se inclina del dolor. Momento en el que le quito el arma. Seguidamente aprovechando su inclinación cambio de planes y le doy un rodillazo en la cabeza. Sus seguidores estaban disparando al alcalde y habían perdido el control. Una lluvia de balas convirtieron ese cuerpo enfermo en un colador borboteante de sangre. El suelo se tiñó de sangre, dejando la moqueta toda encharcada. Juan estaba en el suelo medio inconsciente. Alex ha seguido mi ataque y también se ha hecho con un arma. Janet, Javier, Carlos, Alicia y los señores también me han seguido. Apuntándonos entre todos con nuestras armas nos convertimos en dos bandos como si fuéramos pandilleros del bronx. La gente comienza a gritar y a escaparse por el pasillo principal. Otros se tiran al suelo o se cubren en algún sitio. Me pongo detrás de Juan y agarrándolo por la parte trasera de su anorak lo levanto usándolo de escudo humano. Si deciden disparar él detendrá las balas, será mi chaleco antibalas.

-¡Tirad las armas y os dejaré marchar!- Gritó Alberto desafiante.

La tensión y los nervios estaban a flor de piel, un movimiento en falso o una duda y la orgía de muerte se desataría en un abrir y cerrar de ojos. Las dudas entre sus leales empezaron a dar frutos, casi todos tiraron las armas y echaron a correr como alma que lleva el diablo hacia la puerta de entrada. Solo quedaban tres de ellos y Juan.

-Puta, voy a metértela por todos tus agujeros, estés viva o muerta.- Rompió el silencio el de la nariz rota mirando hacia Janet.

De pronto un disparo hizo que todos abriéramos los ojos y nos pusiéramos alerta. Décimas de segundo que parecen horas, ¿quién había disparado?. El imbécil con la nariz rota se cayó al suelo gritando como un cerdo moribundo. Janet había disparado a la entrepierna del bocazas. La nariz rota y sin... bueno, sin nada, de allí solo salían trozos de carne y sangre. El tipo se echó las manos a la entrepierna mientras gritaba de dolor. Los otros dos tenían miedo pero no corrían, apunté hacia la cabeza de uno y justo cuando iba apretar el gatillo alguien se me adelantó. Alex ejecutó a los otros dos con dos disparos rápidos y precisos a sus cabezas. El de la nariz rota seguía gritando de dolor. Tiré a Juan al suelo me acerqué al de los huevos rotos y le disparé en la cabeza. Un silencio absoluto se apoderó de la sala central. Otro menos, solo queda Juan, quien ya había recuperado el conocimiento y me miraba sabiendo que el sería el siguiente. Buscando alguna vía de escape que le permitiera salir y escaparse de una muerta casi segura. Seguramente se esté lamentando, sabiendo que me tenía arrodillado con su arma apuntando a mi cabeza, un simple movimiento de dedo habría cambiado aquel momento, todo habría sido distinto. Sin saber muy bien por que, la compasión se apodero de mí, no quería matar a nadie más, aunque Juan tuviera más papeletas que nadie para viajar al mundo de los muertos, su momento no sería este, no en este lugar. Por otro capricho del destino yo estaba al frente de las decisiones a tomar en ese momento y así se haría. La mirada de Juan era de impotencia, de rabia, si pudiera me arrancaría la cabeza con la mirada.

-Vas a vivir pero como te vuelvas a cruzar en mi camino, no seré tan misericordioso y acabaré contigo.

-¡Estás loco!, ¡iba a matarnos!.-Replicó Janet.

-Quizás me equivoqué en esta decisión o igual no pero no va a morir hoy.

-Si no lo matas tú, lo mataré yo Alberto- Dijo Alex mientras se acercaba a Juan y le ponía la Luger en la cabeza- No pienso correr el riesgo de dejarlo marchar.

-No lo hagas Alex.

-¿Por qué no?, él lo habría hecho. Dame un motivo por el cual debamos perdonarle la vida a este hijo puta.

-Porque no somos como él, no somos asesinos.

-Has matado a unos cuantos, yo no he matado a nadie- Interrumpió Juan.

-Cierra el pico.- Dijo Alex mientras le daba un golpe con la culata de la Luger en la cabeza.-No le hagas caso Alberto, casi violan a Janet o ya te has olvidado, nos iban a matar y nos han golpeado sin venir a cuento.

-Tienes razón Juan, he matado a unos cuantos y lo volvería a hacer si estuviera en la misma situación, Alex, también tienes razón, lo ha intentado y no lo ha conseguido. Deja que se vaya no es más que un gilipollas.

-Te estás equivocando Alberto, te estás equivocando, esto será un error...-Dijo Alex apartándose de Juan.

-Quiero un arma para salir ahí fuera.

-Lárgate ahora si no quieres que cambie de opinión.

Juan se levanto y se marchó corriendo del bunker. Janet se acercó a mi y me dio un abrazo. Un abrazo más que necesario, yo le devolví el gesto apretándola contra mí y dándole un beso. Alex y los demás se acercaron.

-Alex, es lo mejor ya hemos matado a mucha gente, no eran inocentes pero ya han sido demasiados, no hay que añadir uno más a la lista.

-Te apoyé en todo menos en esto tío, no estoy de acuerdo, eso ha sido un error.

Me gustaría decirle algo que le hiciera cambiar de punto de vista pero en cierto modo tiene razón. Casi nos mata y si no hubiera sido por las circunstancias del destino estaríamos muertos ahora mismo pero también hemos dejado marchar a los demás. Realmente al único que quería cargarme era al de la nariz rota, los demás han sido daños colaterales.

-Quiero daros las gracias, podríamos haber muerto hoy aquí pero hemos salvado el día. En parte gracias al alcalde que nos abrió la puerta aunque ya no se parece mucho a lo que era, da bastante asco al mirar en el estado que está.- Dijo Alberto arrodillándose en el cadáver del alcalde.-Fijaros, tiene como llagas o algo.

-Es como si el virus se comiera la carne desde fuera.-Dijo Janet.

-Es asqueroso, estamos realmente jodidos como nos infectemos con esa mierda. Dijo Carlos.

-¿Creéis que la gente estará viva fuera?. Dijo Raquel mientras abrazaba a su hijo Daniel.

-No lo sé, pero Janet y yo iremos a comprobarlo. Iremos a nuestras casas a ver si están bien.

-Raquel, Daniel y yo nos iremos a hacer lo mismo. Dijo Alex con tono desganado y frustrado con la mirada baja.

-Nosotros nos marchamos juntos, iremos en busca de supervivientes.- Dijo Javier señalando a Carlos y Alicia.

-Nosotros nos quedamos en el bunker... Somos mayores y ya no nos queda nadie vivo fuera, ni lugar a donde ir. Nuestros cuerpos no aguantarían largas caminatas con ese frío que se cuela hasta los huesos. El reuma es jodido a nuestra edad. Además aquí estaremos a una temperatura decente y tenemos alimentos para una larga temporada. Ahora que os vais todos tenemos mantas y mantas para no pasar frío.- Dijo Manuel mientras María, Camila y Antonio asentían.

-¿Qué pensáis de ese loco?, sigue mirando hacia la puerta. El tío ha seguido mirando incluso con los disparos.- Dijo Carlos.

Todos miramos hacia él y un largo silencio se apoderó del momento. Cada uno pensamos en alguna cosa hacia él. Quién sabe lo que pensarían los demás, yo estaba sintiendo lástima por él. Me daba pena incluso después de haberme pegado. Lleva desde que entramos junto a esa puerta y no se alejó ni un momento. Da miedo con solo pensarlo.

-Dejémoslo ahí, si él es feliz ahí, quienes somos nosotros para quitarle la ilusión.

Decidí ser yo el primero en romper el hielo. Todos hicieron un gesto como de aprobación de mis palabras.

-Bueno, creo que nosotros nos iremos ya. Ha sido un placer haberos conocido, espero que todo os vaya bien a partir de aquí. Gracias por vuestra ayuda y por vuestro apoyo y gracias por salvarme la vida en varias ocasiones.

Alex vino hacia mí y me dio un abrazo, me deseo suerte y que ojalá todo me fuera bien por ahí fuera. Yo le deseé lo mismo y que anduviera con cuidado. Uno a uno nos fuimos despidiendo hasta que Janet y yo nos pusimos en marcha. Cubiertos por ropa a los topes, a modo cebolla unas cuantas capas para escapar del frío. Además de unas bragas para el cuello del ejercito alemán que estaban en el almacén.

Al salir de la puerta de hormigón vas a dar a un descansillo con un elevador. También hay escaleras pero ¿si el elevador funciona por que no usarlo?. Por suerte para nosotros aun sigue funcionando. Entramos dentro y le damos al botón de la “planta baixa”, la salida al mundo. Mientras subimos los dos nos quedamos mirando sin decirnos nada. Janet tiene unos ojos preciosos. Oscuros y brillantes, su mirada derrocha ternura y bondad tras un fuerte carácter. Según vamos subiendo la temperatura va bajando cada vez más. Al llegar arriba comenzamos a tiritar. Recordaba menos frío cuando entramos aquí. Aunque igual es el cambio de temperatura de estar tanto tiempo a una temperatura bastante más alta. El ayuntamiento esta todo destrozado, han arrancado las maderas y todo lo que puede arder. Han hecho una gran hoguera para mantenerse a salvo del frío. La pregunta es ¿a dónde han ido todos?. No hay nadie, solo restos de la hoguera, papeles y basura tirados por el suelo, plantas muertas, completamente quemadas por el hielo. Caminamos por el vestíbulo hasta la puerta de salida. Una puerta que está abierta por los que ya han abandonada el lugar. Al salir la visión es desoladora. Está todo completamente congelado. La vegetación no existe es todo nieve y hielo, es horrible. La estatua de Jensen está congelada con nieve por encima. Camino hacia ella y me quedo mirándola por un tiempo mientras pienso en todo lo que ella significa. Todo el esfuerzo realizado, lo que me costo llegar a cumplir ese sueño y total para nada. El dinero ya no sirve de nada en este mundo y la fama sirve para lo mismo que el dinero, para nada.

-Alberto, tenemos que irnos me estoy congelando, no siento las manos ni los pies.

-Vámonos.

-Tendremos que ir andando rápido si no nos congelaremos. Tápate la boca con la braga del cuello y respira a través de ella. Nunca respires sin eso en la boca, el aire está demasiado frío. Si notas algo raro avísame.

Le hice un gesto a Janet con la cabeza y comenzamos a caminar.

-¿A dónde vamos primero?.

-¿Tú donde vives?.

-En la calle pino.

-Entonces vamos primero hasta allí, está más cerca que mi casa.
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"La llama de hielo" por Alberto Leiva Pallarés se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

domingo, 23 de junio de 2013

3 años

Hoy se cumplen ya 3 años desde que esta historia comenzo. Paso a paso, grandes medianos y pequeños. Proyectos ambiciosos, otros que simplemente fueron deseos personales, otros simples locuras que nacieron de alguna vivencia. Desde el 22 de junio de 2010 mi blog ha sido visitado 9.423 veces por 7.476 visitantes unicos. Una autentica victoria personal. Gente anonima o conocida que en algun momento decidio leer algo que habia salido de mi cerebro para transmitir alguna sensacion o emocion. Gracias a esto tuve publicacion en la tribuna de albacete, un libro editado y muchos proyectos pendientes de terminar y otros que han comenzado como "La llama de hielo". Quizas este ultimo no tenga la repercusion que hubiera esperado pero es un proyecto que me ilusiona y me encanta. Si fuera una serie la productora ya me la habria cancelado, lo bueno de hacer algo por cuenta propia es que tu decides cuando le das el final y en este caso esta lejos de verse aun. Nada mas, que gracias a todos por el apoyo que recibi en estos años y en poco tiempo habra grandes sorpresas que mucha gente lleva tiempo esperando. :) Gracias a todos una vez mas.

jueves, 20 de junio de 2013

La llama de hielo, capítulo 1x04 "Die Zeit ist der Schlüssel"


LA LLAMA DE HIELO

4.-“Die Zeit ist der Schlüssel

«Despertarse era un deber, luchar una obligación y el amor solo un regalo inesperado.»

Un techo forrado en madera me da los buenos días, las buenas tardes o las buenas noches... Quien sabe que día es. Mi cara está fría por la temperatura en la que estamos. Estoy dentro del saco, a mi lado está Janet que me sonríe.
-Hola- Sonó mi leve voz quebrada por un tiempo prolongado silenciada.

-Hola, ¿qué tal estás?.

-Jodido, me duele todo. ¿Qué me ha pasado?.

-Te han pegado hasta perder el conocimiento. Llevas dos días durmiendo y tienes el cuerpo lleno de moratones de los golpes. Tuviste la cara toda hinchada y asquerosa. Te he estado dando ibuprofeno para que te bajara eso, lo ha hecho, te estás recuperando muy bien. Estoy orgullosa de ti.

-¿Todo sigue igual?.

-Si, más o menos. Juan se ha ganado a la mayor parte de la gente. Se han creado dos bandos. En el que estamos; Alex, Raquel, Daniel, Manuel, Antonio, Maria, Camila, Javier, Carlos, Alicia la chica que se oponía a Juan en la votación, tú y yo.

-Alicia... ¿la que decía que había que dar media lata para cada uno?.

-Esa misma, se ha unido a nosotros.

-¿Quieres comer algo?, tengo un poco de pan por aquí y una botella de agua. Después del incidente se nos está racionando más de lo normal a nosotros. Ellos controlan todo. Están montándose cenas, comidas y meriendas sin control, a este paso se acabarán las reservas en poco tiempo.

-Tenemos que irnos de aquí, hay que buscar una forma.

-Primero tienes que recuperarte, luego ya veremos que hacemos.

-Estoy bien, quiero salir fuera...

-Mmmm no es buena idea... A los dos chicos que agrediste al salir de la habitación... Mataste a uno y el otro está gravemente herido.

-Que se jodan, que no se metieran en el medio.

-No puedes hacer eso Alberto, la gente quiere que pagues por ello. No puedes ir matando a quien te de de la gana.

-No me importan una mierda, tan pronto pueda largarme de aquí se pueden ir todos al infierno. ¿A ti te han hecho algo?.

-No...

Janet apartó la mirada como ocultando algo. Pude notar como juntaba sus manos y se ponía algo nerviosa al recordar algo. Me incorporo en la cama lentamente por el dolor, miro a los ojos a Janet y le pregunto.

-¿Qué te han hecho y quién?.

-No ha sido nada.

-Janet, ¡dime que pasó!.

Podía sentir mi sangre corriendo por mis venas, ganas de venganza otra vez. Si la han tocado pagaran por ello, de eso estoy seguro.

-Ha sido uno de ellos... No se su nombre, ha intentado violarme mientras te daban una paliza. Se metió en la habitación y me sacó del saco. Le di un puñetazo en la nariz y una patada en los huevos. Se quedo tirado en el suelo gritando de dolor. Seguidamente salí a fuera, me cogieron entre varios, nos metieron a los dos dentro de la habitación y cerraron la puerta.

-No te preocupes por él, no te volverá a molestar.

-Alberto no hagas nada. Será peor.

La puerta se abrió mientras Janet y yo nos mirábamos fijamente a los ojos. Tras la puerta apareció Alex. Entró apresurado con una sonrisa en la cara al verme despierto y cerró la puerta.

-Colega, ¿cómo vas?.

-Con ganas de acción, ¿Qué tal están las cosas ahí fuera?.

-No te voy a engañar, están muy jodidas. Hay quien pide tu muerte. La gran mayoría, quieren que se te meta una bala en la cabeza. El señor Manuel ha pedido un juicio justo. Se han reído pero Juan lo ha aceptado. Está ganándoselos a pasos agigantados. Hay que buscar una solución a esto o nos matarán a todos.

-¿Sigue habiendo vigilancia en mi puerta?.

-Si, por las noches hay un tipo vigilándola. Los demás están en sus habitaciones.

-¿Puedes encargarte del esta noche?.

-¿Qué tramas Berto?.

-Nada en concreto. Solo libérame la entrada.

-Perfecto, en un par de horas habrán acabado de cenar y se irán a la cama. Están bebiéndose todo el alcohol, eso hará que duerman rápido.

-Genial, vete ya y que Raquel se quede en la habitación con el peque. Iremos tú y yo.

-Yo también quiero ir- Interrumpió Janet.

-No, tú no puedes ir, debes quedarte aquí. Cuantos más seamos, más ruído haremos. Hazme caso.

Janet me miró con cara de desaprobación. Es lo mejor para ella si quiere sobrevivir. Si la ven en todos mis planes desconfiaran plenamente e igual la condenan a muerte también.

-Bueno, yo marcho ya. Acuérdate, en dos horas vendré por aquí.

-Perfecto, hasta entonces.

Alex sale de la habitación, Janet se mete dentro del saco y se da la vuelta dándome la espalda.

-¿Vas a dormir?.

Silencio absoluto. Abrazo a Janet y le doy un beso en el cuello.

-Vete a la mierda.

-Es lo mejor Janet, hazme caso. Las cosas se van a poner feas y si te ven conmigo fuera te pueden condenar a muerte conmigo.

Janet se dio la vuelta y se me quedó mirando con los ojos llorosos.

-¿Te crees que prefiero vivir si tú no estás aquí?, estoy sola aquí dentro Alberto y posiblemente fuera se hayan muerto todos con el frio o la gripe solar. Eres lo unico que tengo ahora mismo. Las únicas muestras de cariño que tengo son tuyas y además me gustan.

Me gustaría contestarle, decirle algo que la calme pero no se me ocurre nada. Ni una palabra puede escaparse de mi boca para tranquilizarla. Lo único que se me ocurre es darle un beso. Lo que hace que se ría y me llame imbécil.

-Tengo miedo Alberto. En tan solo unos días nuestras vidas han cambiado por completo.

-No pienses en ello Janet, dejate llevar por este momento. Piensa en lo que hacemos ahora estando aquí, no pienses en lo que pasó o en lo que podrá pasar, porqué eso te impedirá disfrutar de lo que hagas ahora. Si siempre piensas en pasado estarás pensando en si hubiera hecho, si hubiera dicho. Si hablas en futuro dirás me gustaría esto, me gustaría aquello. Vive en el presente, haz lo que quieras, di lo que quieras y que tus actos tengan sus consecuencias. Disfruta de cada decisión y de cada momento.

-Entonces te digo que te quiero y que haberte conocido en este bunker es lo único bueno y positivo que tengo.

-Yo puedo decir lo mismo de ti pero no puedo decir que te quiero por que no siento nada solo cariño. Me atraes pero no siento amor aún.

-Soy una idiota, ves no tenía que haberte dicho esto.

-No te preocupes, ya iremos viendo como avanza esto.

Pude notar una pequeña tristeza marcada en la cara de Janet. Sé que no soy el mejor hablando estas cosas y que no lo digo con las mejores palabras pero no se me puede negar sinceridad en ellas. Realmente ella me gusta y me atrae pero no siento nada como para decirle que la quiero. Quizás con el paso de los días y el cariño vaya aumentando si que pueda decírselo pero ahora mismo no. Tras un breve silencio incómodo decido romper el hielo.

-Janet, ¿sabes lo que me pasó mientras dormía estos días o estaba en un coma raro?.

-No, dime.

-Soñé con una nueva historia. Quiero escribirla. Por suerte tenemos folios y bolis, no suelo escribir en papel pero bueno, algún día tendría que ser la primera vez.

-¿De que va?.

-Es un secreto.

-¿Me dejarás leerla?.

-Claro, así me podrás ir dando tu opinión.

-¿Cómo se llamará?.

-La llama de hielo.

-Me gusta, es intrigante y contradictorio. Seguro que le das tu toque especial.

-Me pondré a ello, mientras no viene Alex.

Le di un beso en los labios a Janet y me levante de la cama. Me puse una manta por encima para escapar de este frío aunque solo sea un poco. Janet se queda en la cama con los ojos cerrados pensando en a saber que. Le echo las otras dos mantas por encima y me voy hacia el escritorio donde comienzo a escribir la que será mi siguiente novela, “La llama de hielo”. Pena que no se pueda publicar nunca. Pasará al olvido como la existencia de la humanidad si no se arregla el sol.

Hoja tras hoja mi mano no se detiene ni un segundo. Las ideas y las palabras fluyen por el mismo río a gran velocidad, desembocando en mi mano, dejando un reguero de tinta en el papel que confeccionan cada una de las letras que compondrán esta nueva historia. Sin apenas darme cuenta con la noción del tiempo perdida, escucho un golpecito en la puerta. ¿Será Alex?, Me acerco a la puerta y justo cuando voy a pegar la oreja a la puerta, se abre y me golpea en la cara. Otro golpe más... De mi boca se escapó un pequeño grito.

-Tío, ¿qué haces detrás de la puerta?. Vaya hostia que te he dado. Te está sangrando la nariz.

-Joder, podías llamar o algo....

Podía sentir un dolor en la nariz insufrible, de esos que hacen que te salten las lágrimas sin poder detenerlas. En este momento comenzó una conversación absurda y surrealista en voz baja, casi susurrando.

-¿Qué coño hacéis me habéis despertado?, que demonios... ¿otra vez estás sangrando?, a este paso vamos a necesitar un hospital para ti. ¿Qué hiciste?. Eres un pupas...

-Nada, me dio con la puerta, ¡no grites, o se darán cuenta!.

Janet comenzó a reírse como si estuviera recordando esos videos que se veían de gente dándose golpes absurdos.

-¿Dónde está el guarda?.

-Tirado en el suelo, lo he noqueado.

-Mételo dentro, ¿qué quieres que se despierte y nos la líe?

Arrastramos al guarda al interior y comienza el saqueo. Le quito el rifle, un Kar98 sin mira telescópica. Un fusil MP44 y una reliquia. Una Luger de 9mm. También le quito una bandolera cargada con balas para las tres armas. Esto me preocupa, seguro que se han armado los que van con Juan, los principales que le apoyaban.

-¿Todos llevan armas?.

-Si, los quince que le apoyan, van armados. Los otros murieron y el que está moribundo tampoco tiene armas.

-Joder, lo que nos faltaba. Janet, tienes que vigilar al memo este. Si se despierta ya sabes, déjalo KO otra vez. Ten esto.

Le quito un cuchillo de la SS oficial y se lo entrego a Janet.

-Si se mueve córtale el cuello sin dudar. Alex, vuelve a tu habitación, si te ven conmigo puedes jugarte el tipo.

-No me importa, quiero estar contigo en esto.

-¿Seguro?, puedes salvar tu culo.

-¿Alguna vez has disparado un arma?.

-Mmmm se apunta y se dispara apretando el gatillo. ¿Qué más quieres que sepa?.

Alex me quita el Kar98 y el MP44 para quitarle los cargadores y comprobar que hay balas. Mueve unas palancas que me dice que son el seguro. Curioso sin duda, acaba de dejarme como un panoli.

-Ahora ya puedes hacer eso que dices y si, estoy seguro y quiero estar contigo en esto.

Le doy el Kar98 y yo me quedo con el MP44 y la Luger. Le hago una señal y salimos de la habitación. La gran sala está casi vacía. El tipo raro sigue mirando a la puerta secreta, la posible habitación de Hitler. Ese hombre está loco. Ha perdido peso, seguro que no come desde que está aquí. Camino con sigilo hacia el pasillo principal. Al llegar me meto por él. La vista es horrible, Hay sangre por todos lados, la madera del campo de acción de los explosivos que utilizaron se ha volatilizado. Hay ceniza por todos lados. El hormigón está intacto es demasiado resistente. La alfombra también se ha quemado. Toco la puerta principal e intento empujarla o abrir hacia dentro. Nada, está sellada y no hay manera de abrirla. Mi mirada va hacia el suelo y un escalofrío recorre mi cuerpo al ver algo en el suelo. Son letras. Comienzo a limpiar el hollín con mis manos. Alex se me queda mirando y al ver lo que hago se une a mí. Cuando por fin conseguimos limpiar de hollín el suelo de hormigón, contemplamos una frase en lo que parece alemán. “Die Zeit ist der Schlüssel”, que significará esto. Un chispazo recorre mi cerebro y me echo a correr hacia la gran sala. Alex me llama a gritos en voz baja, algo que siempre me hizo gracia pero en este momento no había tiempo para reírse. Estábamos corriendo gran peligro si nos descubrían, sobretodo yo que me tienen en el ojo de mira. Corro hacia el lunático que mira la puerta sin saber muy bien porqué.

-Oye loco, ven conmigo.

Nada como quien habla con una pared. El tío pasa de todo. Tras varias intentonas nada. Me pondría delante del pero tengo miedo que me de otra hostia. Tengo el cupo lleno.

-¿Sabes alemán?, hay algo en el suelo de la entrada que te pueda ayudar a descifrar los dos códigos de la puerta.

El lunático giró la cabeza como si fuera un androide y se me quedó mirando con unos ojos abiertos como platos. Unas ojeras que daban miedo y un olor a sudor asqueroso. Se dio la vuelta y comenzó a caminar apresurado hacia la puerta de entrada. Al llegar leyó la frase del suelo en voz alta y comenzó a decir “El tiempo es la llave, el tiempo es la llave, ...” Así una y otra vez, como un loco. Bueno, como lo que es, un perturbado que quizás pueda abrir esa puerta. Se pone en camino hacia la gran sala otra vez. Pero algo perturba mi mirada hacia él. Un grito de una chica, Janet. Me echo a correr hacia mi habitación y al llegar contemplo a Janet encima de la cama y al tipo encima suya. Lo agarro por los hombros y lo tiro al suelo. Al caer se da la vuelta y veo el cuchillo de la SS clavado en su cabeza. El cuchillo entró por la parte baja de la mandíbula hasta posiblemente cortar su cerebro. La cama está manchada de sangre, una sangre que sale de su garganta como si fuera una fuente. Escucho las puertas de las habitaciones abriéndose. Alex no está con nosotros en la habitación, se ha quedado atrás. ¡Mierda!, Salgo apresurado con el MP44 en mis manos apuntando hacia delante. Al llegar a la puerta solo consigo dar un paso hacia afuera. Dos están apuntando a Alex a la cabeza y Juan camina hacia mí apuntándome con otro MP44. El resto de su grupo está en abanico apuntándome. Los demás habitantes del bunker permanecen a la espera de acontecimientos desde las puertas de sus habitaciones. Puedo ver al hijo puta de la nariz rota, el que intento violar a Janet.

-¡Tira ese arma!, más te vale tirarla o te mataremos aquí mismo. Espero que Luis esté bien, como le hayas hecho algo, tu sentencia estará tomada, ni juicio ni hostias.

-Mejor será que no des ni un paso más Juan, o tu cabeza será la primera en explotar.

-Acaba con el jefe, así podre follarme a su putita.

-Toni, te he dicho más de una vez que como no te comportes también acabarás muerto. Dijo Juan.

Un gruñido salió de mi boca, quería acabar con ellos en este preciso momento pero estaba en desventaja y tenían a Alex. El cabrón se llama Toni, será el primero en caer.

El semicírculo se fue cerrando paso a paso hacia mí. Me quedaba sin opciones. La tensión se podía cortar con un cuchillo, el sudor frío salia de mi frente. El frío había desaparecido. La adrenalina se habría camino calentando mi cuerpo.

-Alber, tira el arma, es lo mejor. Ahora no podemos hacer nada.

Janet susurró en mi oído con una voz pausada y tranquila lo que debía hacer como un hilo de conciencia al que escuchas y haces lo que te dice. Tire el MP44 y la Luger al suelo. Juan se acercó a mí, me agarró del anorak y me llevó al centro de la sala. Me rodearon entre todos, apuntándome con sus armas. Mi fin había llegado. Quizás debería tener miedo pero no lo sentía así. Estaba totalmente tranquilo, mi agonía se acabaría en ese momento, se acabaría el pasar frío, el dolor y lo que viniera después. La respuesta fácil a los problemas difíciles. Juan me dio un golpe en la parte trasera de las rodillas lo que hizo que me cayera al suelo de rodillas tras un grito. Pude sentir como el cañón frío, congelado, de la MP44 besaba mi cabeza. El beso de la muerte, mi fin, mi adiós. Una última mirada hacia Janet, en este momento si que sería capaz de decirle que la quiero, me dio los únicos momentos buenos y agradables aquí dentro. Me gustaría haberla conocido fuera, en otras circunstancias. Irnos los dos a tomar un café, pasear por samil en un atardecer, mirar al mar sentados en el náutico, caminar por las calles de Vigo cogidos de la mano. Tantas cosas que podríamos haber hecho en otras circunstancias que ahora no haremos. Yo me iré y a ella, a saber lo que le harán. Me gustaría ser un superhéroe o que pasara algo como en las películas. Podría empezar a repartir golpes como un auténtico luchador de artes marciales pero no. Yo no soy nada, solo un tipo de la calle, un simple escritor que antes de esto se ganaba la vida como vendedor, salvando cada día sin pensar en el siguiente. Janet está llorando, pobrecilla... El hijo de puta con la nariz rota la está agarrando, la sangre me hierve quisiera acabar con él ahora mismo. El corazón quiere escaparse de mi pecho jadeo tras jadeo.

-¿Unas últimas palabras antes de morir?.

-¡Qué te folle un pez cabrón!.

-Mmeeccc, error, esas no son las palabras correctas.

-Juan, entra en razón, tienes que hacer un juicio.-Replicó Antonio el señor mayor.

-Tenemos un asesino entre nosotros y me pides un juicio... ¿Qué me decís los demás?, vida o muerte.

La mayoría gritó al unísono, “Muerte”. Mi sentencia, era el fin.

-Adiós cucaracha...

De pronto un ruido procedente del pasillo hizo que abriera los ojos y que todos miráramos hacia atrás. La puerta se estaba abriendo, la puerta principal. Nuestra salida, somos libres, esto se ha acabado...
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jueves, 13 de junio de 2013

La llama de hielo, capítulo 1x03 "Cambios"


LA LLAMA DE HIELO

3.-”Cambios”

«Los cambios no son más que puertas que se abren al futuro, en ocasiones la rabia y la impotencia nos nublan atrapándonos en una red de errores que no somos capaces de ver. Como casi siempre la solución está en la calma y se obtiene buscando un punto de equilibrio.»

Un olor a pólvora quemada llegó hasta mi nariz. Un humo débil comenzó a colarse por la puerta entreabierta de nuestra habitación. Se escuchan murmullos y gritos procedentes de la gran sala central. Janet y yo nos miramos sin decirnos nada y salimos del saco apresuradamente. Mi corazón parece querer salirse del pecho, la sangre corre por todo mi cuerpo a gran velocidad. Al salir de la habitación Janet y yo comprobamos lo que estaba sucediendo. Gente corriendo apresurada, gente que se asoma a las puertas de sus habitaciones, todos echan las manos a la cabeza al ver lo que está pasando. El humo viene del pasillo principal. Hay fuego, no puede ser... ¿Qué coño ha pasado?. Hay gente que lleva agua para apagar el fuego, la alfombra está ardiendo. Janet se agarra a mi brazo derecho tan fuerte que puedo sentir sus uñas clavándose en mi piel. Un leve dolor hace que comience a caminar apartando sus manos de mi brazo. Antes de llegar al pasillo alguien me agarra por detrás y me empuja hacia el suelo. Pierdo el equilibrio y me caigo de espaldas. Es el tipo que se oponía a mí en el racionamiento de comida.

-¡La culpa es tuya cabrón, tú querías tener las llaves y tener el mando, tú has provocado esto!.-
-¿De qué coño hablas gilipollas?.-

Intento incorporarme pero me he golpeado con mi codo derecho en el suelo. De esos golpes que no son fuertes pero que te das en el nervio ese que hace que te duela todo el brazo y no puedas moverlo en un breve periodo de tiempo.

-¡Pagarás por esto!.-

El tipo viene hacia mí mientras intento levantarme dolorido por el golpe del codo. De pronto cuando su bota iba a impactar contra mi cara Alex hace una aparición estelar saltando encima del tipo y tirándolo al suelo. Le golpea repetidas veces la cara hasta que aparecen los que le apoyaban en la votación. Yo consigo levantarme y me echo contra él, dándole una patada en los huevos. Seguidamente me agarran entre tres y me dan un puñetazo en el estómago. Lo que hace que me den ganas de largarme de este asqueroso bunker de mierda.

-Maldito cabrón, me has dado en los huevos. Traedlo que admire lo que ha hecho.-

Me arrastran hasta el pasillo central. Las llamas ya han desaparecido, lo que hay en el ambiente ahora mismo es una niebla apestosa. Huele a pollo quemado con plástico y pólvora. Una mezcla realmente asquerosa. Al entrar en el pasillo puedo ver lo que ha pasado. Han intentado reventar la puerta con algo del almacén de armas. Debió ser cutre o las paredes de hormigón muy fuertes por que solo ha manchado la pared. En el suelo hay cinco cuerpos totalmente quemados y descuartizados. Difícil reconocerlos visto el estado en el que están.

-¿Quiénes son?.-

Pregunté aun dolido por el puñetazo en el estómago. Con la respiración algo entrecortada aún.

-Estaban conmigo, seguro que tú les has dicho que lo hicieran para librarte de ellos y así tener más poder sobre nosotros.-

-¿Estás loco?, Yo estaba durmiendo en mi habitación, jamás se me ocurriría una locura así. Ni siquiera hay dinamita lo único que hay son granadas y balas. ¿Qué pretendían hacer con eso, contra esto?.

-¡Haremos votación, traedlo al centro de la sala!.

El tipo se giró y caminó hacia el centro de la sala.

-Escuchadme todos, mi nombre es Juan y estoy harto de que Alberto nos diga lo que tenemos y no tenemos que hacer. Por su culpa han muerto cinco personas que estaban conmigo. Seguro que el los ha convencido para que hicieran esto mientras dormíamos. ¿Cuantos estáis conmigo, debemos quitarle el poder de todo?.-

La gente empezó a levantar las manos menos los que cenamos ayer en la misma mesa, los señores del almacén, la chica que pedía menos alimento y cinco personas más. Los demás todos levantaron la mano y gritaron en su favor.

-Por mi puedes tomar las decisiones que quieras, yo voy por libre, lo único que hice fue proponer cosas por el bien común.-

-¿Por el bien común?, te diré lo que es bien común, ¿Creéis que se merece un castigo?.-

Los que habían levantado la mano gritaron al unisono que sí. No me lo puedo creer, que le ha pasado a la gente. Llevamos un día aquí, si no querían algo por que no lo dijeron ayer en las votaciones. No entiendo nada.

-Estarás recluido en tu habitación, no podrás salir de ella en cinco días.-

-¿Lo qué?, saldré de ella si me sale de los huevos no por que tú lo digas, payaso.-

Me hervía la sangre, quería acercarme a él y arrancarle la garganta de un mordisco. Un instinto primario me pedía cargármelo allí mismo. Juan se acercó a mi y me dió un puñetazo en el estómago otra vez. Pude sentir como se revolvían todos mis órganos internos. Los señores mayores, Carlos, Javier, Alex, Raquel y Janet protestaban por ello. También lo hacía la chica que pedía menos comida y los otros cinco que no conozco de nada. Rápidamente los otros nos hicieron callar. A mi me arrastraron por la sala central hacia mi habitación. No podía ni andar, los pies me arrastraban por el suelo. Mi cabeza sin saber porqué se torció hacia la puerta de los dos códigos y pude ver al tipo de ayer, el señor raro. Seguía mirando fijamente hacia la puerta, sin apartar la mirada. Que extraño, no ha dejado de hacerlo en ningún momento.

Me metieron dentro de la habitación, me tiraron al suelo y seguidamente hicieron lo mismo con Janet, después cerraron la puerta.

-¿Alberto estás bien?.-

-Ahh, joder, malditos hijos de puta... Pienso arrancarles las entrañas y dárselas de comer a los perros. Pagarán por esto. Ahhh, dios... Me duele el estómago...-

-Déjame verte.-

Janet se acercó a mí y me levantó la ropa para verme el estómago. Su cara no me gusto, denotaba preocupación.

-Te está saliendo un moratón, en la boca del estomago. Te dolerá ahora pero no es nada. Ya verás que se te pasa rápido.

Janet volvió a taparme y sonrió mientras me incorporaba. Ella me ayudó a levantarme.

-Metámonos en el saco Alberto, aquí fuera cogeremos frío.-

-No tengo frío ahora, solo quiero venganza.-

Janet se puso delante mía y me miró fijamente.

-O te metes en la cama ahora o te arrastro a ella.

Un gruñido salió de mi boca lo que a ella le debió hacer gracia porque se empezó a reír. No sé que hicieron sus ojos en mí que me quitaron el cabreo que tenía así que me puse en dirección a la cama y me metí dentro del saco. Ella hizo lo mismo. Los dos nos quedamos de lado mirándonos. Janet puso su mano en mi estómago y sonrió.

-¿Te sigue doliendo?.

-No, ya casi no me duele, pero pienso hacer que recuerden esto que acaba de pasar.

-No te preocupes, todo se arreglará-

-Yo no quería el mando Janet, a mi eso me da igual. Lo único que quiero es largarme de aquí.

-Yo también, y te aseguro que si lo conseguimos nos iremos los dos pero para eso tenemos que buscar una manera o esperar a que nos saquen.

-¿Te fijaste en el tipo de la puerta?.-

-¿Qué puerta?.-

-Joder, la que tiene las dos ruletas para poner dos códigos de cuatro dígitos.-

-Ahh vale, sí, sigue mirando hacia ella. Ni siquiera miró atrás con el pasillo en llamas.-

-¿Crees que sabe algo de lo que puede haber ahí?-

-No creo, pienso que solo está loco, nada más.-

-¿Qué habrá tras esa puerta?.-

-No lo sé... podríamos ir poniendo códigos hasta que acertemos con el que sea.-

-Eso podría llevarnos mucho tiempo.-

-También es verdad pero tiempo es lo que nos sobra aquí dentro.-

-Ya... Lo mejor es que durmamos ahora.-

Janet me dio un beso en los labios y sonrió. Seguido de un “buenas noches”. Yo le devolví el beso y le di un abrazo. Nos quedamos mirándonos hasta que sus ojos se fueron cerrando. Su respiración pasó a ser lenta lo que me confirmaba que se había quedado dormida. Es mi momento... Me muevo lentamente dentro del saco para salir de él. Janet no se entera. Salgo del saco y camino despacio por la habitación. El suelo está congelado. Al ir solo con calcetines es como si estuviera pisando una nevera. Seguro que antes estaba igual pero la adrenalina del susto hizo que ni me enterara. Llego a la puerta y bajo el manillar lentamente. Abro la puerta y salgo de la habitación. Un tipo está justo al salir de la habitación. ¿Está custodiando mi puerta?, ¿En serio?. De pronto se da la vuelta.

-¡No puedes salir de tu habitación, estarás encerrado durante cinco días!.-

Le doy un empujón que hace que se caiga al suelo. Una vez en el suelo le doy una patada en la cabeza. Se queda inconsciente en el suelo. Veo como vienen tres mas a por mí. Me echo a correr a por el primero y le hago un placaje de rugby. Su pecho cruje ante el golpe. Se cae al suelo mientras los otros dos se me echan encima. Mierda, vienen más. Me agarran y comienzan a golpearme. Llega un momento que ya no siento los golpes. Siento como se me van las fuerzas. Los párpados me pesan. Un fuerte impacto con algo duro, posiblemente la culata de algún arma hace que mi consciencia se apague. Fundido a negro.
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La llama de hielo, capítulo 1x03 "Cambios" por Alberto Leiva Pallarés se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.