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lunes, 23 de mayo de 2011

Nuestro sueño

Hoy he vuelto a caer en este parking de supermercado. Paralizado puedo ver a unos diez metros la rampa que me lleva a la salida. Hacia ella camina una chica de una estatura media con pelo largo y un andar rápido y nervioso. Detrás suya van tres chicos que parecen estar siguiendola. Detrás mia una voz enfadada me empuja diciendome que deje de hacer el gilipollas. Impulsado por el empujón comienzo a caminar hacia la chica. Adelanto a los tres chicos y consigo llegar hasta su posición. Me coloco a su izquierda y comienzo a pasar mi brazo derecho por su espalda hasta llegar su cintura. Los tres chicos al verme dan la vuelta y se marchan. Mientras comenzamos a subir la rampa de salida le digo que no se preocupe que ya estoy yo con ella y que no le pasará nada. Ella se detiene me mira y me vuelvo a quedar paralizado.



Su rostro iluminado por el sol me atrapa en el tiempo mientras observo mi alrededor. Al final de la rampa puedo ver dos árboles grandes con hojas verdes como se mueven con el viento. Escucho el canto de algún pájaro que intenta decirme que todo es perfecto. Puedo sentir el calor producido por los rayos de sol chocando contra mi piel. Puedo oler tu perfume que me hace volver a mirarte. A tus ojos color miel clareados por el sol. Una sonrisa nace en tus labios que se abalanzan hacia los mios.



No puede ser, una serie de imágenes recorren mi cabeza a una velocidad espasmosa. En décimas de segundo puedo vernos a los dos en otras épocas, con otras ropas pero siendo nosotros en la misma situación que en esta. Separas tus labios de los mios y te vuelves a quedar mirándome. Tu cara es el reflejo de una exprsión de alivio y satisfacción. Me preguntas "¿Dónde te habías metido?", que me estabas buscando y yo no se otra cosa que no sea decirte "Siempre estuve aquí, esperando a que llegaras". Me vuelves a besar y vuelvo a sentir esa sensación de paz, de tranquilidad, de saber que todo está bien.



Si ahora me preguntaran si existe el paraiso, no podría negarlo, ahora mismo lo estoy sintiendo.



Me dices que nos vayamos. Acabamos de subir la rampa y nos metemos en un coche, en el que llevados por la pasión y el deseo de volver a reencontrarnos, nos retorcemos el uno con el otro hasta sentirnos como si solo fueramos uno.



Mi siguiente imagen no es otra que la del despertar en una realidad completamente distinta. Bajado del mismisimo paraíso, sin ti, sin tu cariño, desnudo de todo sentimiento me levanto y se lo cuento a mi mejor amigo, quien me dice que solo ha sido otro sueño. Le explico que ha sido distinto a los demás sueños, puedo recordar todo lo vivido en él y lo mas importante que puedo recordar tu rostro, tu olor, tu voz y tu amor. Desde ese mismo momento decido buscarte por este infierno al que llamamos vida. Sin mayor novedad pasan los dias hasta que quince dias después, cuando no cabía la más mínima esperanza, bajando unas escaleras no muy largas pero que si me parecieron interminables al ver que allí estabas, clavando tus ojos en mí como si pudieras recordar nuestro amor en nuestro sueño.




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Nuestro sueño por Alberto Leiva Pallares se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.