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viernes, 25 de marzo de 2011

"Carta de guerra 5"

“El síndrome del alma robada”



Queridos mamá y papá, os escribo desde Orsha, ciudad perteneciente antiguamente al país de Bielorrusia. Hoy he luchado por primera vez en el frente. He disparado y he alcanzado a un soldado de la alianza rebelde. Después de eso he sufrido lo que los demás soldados llaman "El síndrome del alma robada".

Ese nombre se le da a la primera muerte que consigues en batalla. Sientes pena, tristeza, desolación y un montón de sentimientos juntos luchando por ser el más fuerte. Piensas que esa persona a la que acabas de matar podrías ser tú, piensas en su familia, piensas que hace nada estaba respirando y que una simple acción le impide volver a hacerlo, piensas que jamás podrá volver a sentir amor, felicidad, nervios, estrés, pena, etc.

Malley, Josh y los demás muchachos del tercer batallón me dijeron que solo hay dos opciones después de padecer "El síndrome del alma robada". El primero es aceptarlo y seguir adelante y el segundo es, obsesionarse, empezando a crear un circulo de locura en el que finalmente quedas atrapado y no puedes salir, con un final tan trágico como el de la víctima que lo provocó.

Aun no sé en que punto estoy, si podré soportarlo o no. Después de matarlo me resguarde en la pared, debajo de una ventana durante unos minutos. Al poco volví a empuñar mi fusil y fui incapaz de volver a disparar. Mi mano se agarrotó de tal manera que me tuve que volver a resguardar. Unos temblores comenzaron a surgir en mis piernas y en mis brazos. Cuando todo terminó por mucho que intenté levantarme no fui capaz. Era como si mi cuerpo pesara 300Kg.

El Teniente Houstov se acercó a mí, me miró fijamente y con un tono de voz fuerte y con seguridad me dijo. "Vamos Jeffstoon, levante su culo del suelo y corra hacia el siguiente objetivo con sus compañeros o yo mismo le meteré una bala en la cabeza". Como si de una medicina milagrosa se tratase, sus palabras rompieron mi bloqueo. Mis piernas y mis brazos dejaron de temblar. Malley me ayudó a levantarme y corrimos hacia el siguiente objetivo.

Ahora os escribo desde la base dentro de la ciudad, sin saber muy bien como seguirá esto. Espero que todo os vaya bien y que tengáis algo que comer todos los días.

Con esto me despido, espero poder enviaros mas cartas y recibir las vuestras.



Os quiere, vuestro hijo: Jeffstoon Lawer Blackwood.


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“El síndrome del alma robada” by Alberto Leiva Pallarés is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Caballero sin sombra

No estoy muy orgulloso de la forma en la que la escribí pero si estoy orgulloso de l oque quiero transmitir. Espero vuestras opiniones como siempre. Gracias a todos por vuestro apoyo constante que tan bien viene en los momentos mas duros.


"Caballero sin sombra"

Clase y honor te definen
caballero de las sombras
azote de la injusticia
rebelde sin corazón
arrancado por la tormenta
que antaño fue calma.

Donde antes hubo luz
ahora solo quedan sombras
iluminadas por leves destellos
que solo enturbian tu mirar.

Sobre tu fuerte caballo
no cesas en tu caminar
por distintos parajes te moveras
luchando en distintas batallas
contra criaturas dificiles de doblegar.

El miedo te intentará atrapar
pero solo tú lo lograrás parar
con tu fuerza y tu voluntad
podrás conquistar, todos los niveles
a los que te has de enfrentar.

La batalla ha sido larga
y tus cicatrices a veces ocultas
demuestran la dureza
a la que te tuviste que enfrentar.

Ahora es momento de gozar
de la libertad de tu pensar
la calma ha llegado a ti
y solo permitirás que se vuelva a enturbiar
por alguien que te guíe en tu duro caminar.

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Caballero sin sombra by Alberto Leiva Pallarés is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.